Ni Una Menos: la violencia también es un problema de salud

Ni Una Menos: la violencia también es un problema de salud

La Federación participó de una nueva movilización de Ni Una Menos junto a miles de personas que volvieron a colmar las calles de la Ciudad de Buenos Aires y de distintos puntos del país para exigir políticas públicas efectivas frente a las violencias por motivos de género.

Lejos de convertirse en una demanda del pasado, la movilización demostró que la lucha contra las violencias por motivos de género continúa siendo una preocupación social vigente y una deuda pendiente de las políticas públicas. La masiva convocatoria expresó además la preocupación existente frente a un contexto marcado por el desfinanciamiento de programas de prevención, asistencia y protección, así como por la proliferación de discursos que minimizan, relativizan o niegan las desigualdades y violencias que afectan a mujeres y diversidades.

Los datos permiten dimensionar la magnitud del problema. Según relevamientos especializados, entre el 1 de enero y el 24 de mayo del 2026 hubo 99 víctimas fatales de violencia machista. En los últimos 11 años se registra un femicidio cada 30 hs, registrando 3205 víctimas letales, en el 85 % de los casos el femicida pertenecía al círculo íntimo o era conocido de la víctima, mientras que más del 60 % ocurren en la vivienda de la propia víctima o en un hogar compartido con el agresor. Estos indicadores muestran que las violencias por motivos de género se desarrollan, en gran medida, en ámbitos cotidianos y de cercanía, lo que refuerza la necesidad de contar con políticas públicas sostenidas de prevención, acompañamiento y protección.

Ni Una Menos: la violencia también es un problema de salud
Masiva movilización en la Marcha Ni una menos, contra la violencia machista y patriarcal, y en reclamo de políticas públicas, 03/06/2026. Foto: Antú Divito Trejo para FPSalud.

Desde la Federación sostenemos que las violencias de género constituyen también un problema de salud pública. Sus consecuencias impactan sobre la salud física y mental de las víctimas y la sociedad, profundizan desigualdades y generan sufrimientos que requieren respuestas integrales desde los sistemas de salud y desde el Estado.

Por eso renovamos nuestro compromiso con la defensa de los derechos humanos, la igualdad y la construcción de una sociedad libre de violencias, discriminación y desigualdad. Porque garantizar una vida libre de violencias también es defender el derecho a la salud.