En la época de las respuestas y el enjambre digital: una apuesta por la palabra

En la época de las respuestas y el enjambre digital: una apuesta por la palabra

Sofía Gamallo

Sofía Gamallo
Concurrente de quinto año del Hospital Gral. De Agudos Dr. Teodoro Álvarez. Estudiante del Curso Regular de Formación de Posgrado del Instituto Clínico de Buenos Aires.

 

Josefina Rueda

 Josefina Rueda
Lic. en Psicología (UBA). Concurrencia completa en Hospital Gral. de Agudos Dr. Teodoro Alvarez. Especialista en Psicología Clínica. Co-coordinadora Casa Tekoporã.
Estudiante regular de la Especialización en Teoría y Práctica Psicoanalítica (UNSAM).

 

Lucía Rojas

Lucía Rojas
Licenciada en Psicología – UBA. Concurrencia completa – Hospital Gral. de Agudos Carlos G. Durand. Especialista en Psicología Clínica. Maestranda en Clínica.Psicoanalítica – UNSAM. Co-ayudante de cátedra. Psicopatología – UBA.


Resumen

El presente escrito propone una reflexión teórico-clínica sobre nuestra práctica como psicólogas en un hospital público general inmerso en el contexto contemporáneo. A partir de los aportes de autores tales como Byung-Chul Han (2013), Walter Benjamin (1973), Eva Illouz (2019), Ernesto Sinatra (2026), entre otros, se analizarán las coordenadas subjetivas de la época y los efectos de dicho contexto sobre las modalidades actuales de padecimiento.

Para ello, se tomarán dos recortes clínicos con el objetivo de ilustrar el lugar de las nuevas tecnologías y los imperativos de producción signados bajo una lógica capitalista, así como también las posibilidades de intervención desde la salud mental, específicamente desde una orientación psicoanalítica.

Sostenemos que es a partir de la apuesta por el surgimiento de la palabra que podría ser posible la interrogación del sujeto sobre su propio malestar y subvertir en parte la lógica del consumo restituyendo una realidad otra que le permita al individuo advenir en su singularidad.

Palabras Clave

Enjambre Digital – Happycracia – Inteligencia Artificial – Salud Mental

A modo de introducción

El presente escrito pretende interrogar nuestra práctica como inmersa en el contexto actual siendo profesionales psicólogas de un hospital público general. Nos encontramos en una época en la que nuestro ejercicio debe estar advertido de la oscuridad de nuestro presente como algo que nos interpela. Vivimos en un tiempo en donde lo imposible no tiene lugar, nos encontramos entre estímulos continuos que producen una tendencia a la estupidez de las masas y aplana la singularidad: la época de la inteligencia artificial, que siempre da respuestas. Vivimos en una sociedad de vidrio, en la que todo siempre se muestra, los tabúes ya no existen y los tiempos se aceleran dejándonos cada vez menos espacio para transformar nuestras vivencias en relatos. Byung-chul Han en “En el enjambre” (2013) dirá: “El respeto constituye la pieza fundamental para lo público. Donde desaparece el respeto, decae lo público. (…) Hoy, en cambio, reina una total falta de distancia, en la que la intimidad es expuesta públicamente y lo privado se hace público.” (p. 13).

Así, nos preguntamos: ¿Quién encuentra en estos tiempos gente capaz de narrar debidamente una historia? ¿Cómo podemos darle lugar a los textos de nuestros pacientes ayudándoles a elaborar una respuesta que les permita vivir mejor?

Coordenadas de nuestra época

El autor Walter Benjamin, en su escrito Experiencia y pobreza (1973) describe al cuerpo humano como mínimo y quebradizo. Plantea, con una llamativa actualidad, que una pobreza del todo nueva ha caído sobre el hombre al tiempo del desarrollo de las nuevas técnicas como la astrología, el vegetarianismo, el espiritismo, entre otros. Al igual que en nuestros tiempos, nos encontramos inmersos en discursos que alienan al sujeto brindándoles respuestas “para sentirse mejor”, tales como la vida fitness, el tapping, el mindfulness, el consumo de distintos “nutrientes”, etc. Llevándolo de la mano del discurso capitalista, todo estará bien si tenemos fe en nosotros mismos y somos pacientes, tenemos el control. Como dicen Illouz y Cabanas (2019) en “Happycracia”:
“En estos tiempos de incertidumbre, de impotencia y de agitación social y política, la promesa de que podemos encontrar la felicidad si miramos dentro de nosotros mismos ofrece una tentadora vía de escape y empoderamiento ante la frustración, la ansiedad, el estrés y el sufrimiento.“ (p. 71)

Teniendo en cuenta la cita anterior, podemos decir que, en la actualidad, la obsesión contemporánea gira en torno a la masa muscular, la proteína y los suplementos. El gimnasio y el bienestar mental pasa a ser un laboratorio de la disciplina, el control y el sacrificio. Según Agustina Carman (2026), en su artículo “Se acabó la fiesta, nos encontramos en una era de la fatiga de vivir como consecuencia de la carrera hacia el continuo progreso. El cuerpo musculoso o hipertrofiado se vuelve un signo de progreso o fracaso en un contexto de precariedad laboral e incertidumbre económica. En la época de la “Happycracia” (Illouz y Cabanas, 2019), las recetas mágicas y la psicología positivista generan más frustración y termina siendo una estrategia de consumo. Vivimos en una tiranía asociada a la idea de la felicidad como una obligación a ser felices y no de cualquier forma. La felicidad termina siendo un producto que se puede consumir. Es la era del “soy lo que digo”, en el discurso capitalista el yo consciente al “imposible is nothing” y cree ser amo de su propio cuerpo conduciéndolo al embrutecimiento.

Byung-chul Han (2013) establece que en estos tiempos todos los caminos son posibles, nos comandan los objetos como nuestros amos. Sin embargo, nada de esto hace lazo, deja a los sujetos sueltos y relegados. La revolución digital ha traído una nueva crisis: “el enjambre digital”, donde no hay masa.

No es inherente a ningún alma, a ningún espíritu. El enjambre digital consta en individuos aislados (…) En ella los individuos particulares se fundan en una nueva unidad, en la que ya no tiene ningún perfil propio, Una concentración casual de hombres que no forman ninguna masa. Los individuos que se hunden en un enjambre digital no desarrollan ningún nosotros. (Byung-chul Han, 2013, p. 24)

Nuestro discurso como psicoanalistas de un Hospital Público General apuesta a poner en cuestión dicho enjambre, teniendo como horizonte la emergencia de una singularidad que pueda formar parte de lo que el autor denomina “Nosotros”. Entonces, ¿Cómo podemos generar dicho movimiento en los pacientes que atendemos en nuestra clínica? Según Illouz y Cabanas (2019) es fundamental comprender la funcionalidad de cada emoción y el lugar que ocupa “En la configuración, el mantenimiento o la oposición de particulares dinámicas individuales, sociales y culturales en contextos también particulares” (p.164).

Recortes clínicos de la actualidad

Una joven de 15 años llega a la consulta derivada por su psiquiatra por presentar un cuadro de delirio en el que tenía la certeza de que algunos compañeros de clase se encontraban enamorados de ella. Padece de un diagnóstico de esquizofrenia temprana y tiene la certeza de haber sido hormonada por su “verdadera madre”. Al inicio del tratamiento, al no tener a nadie con quien conversar sobre su construcción delirante, conversaba con la IA, quien respondía agudizando su productividad incesantemente debido a que, lejos de contrariar sus dichos, le hacía preguntas con el objetivo de que le cuente más sobre su delirio. La intervención apuntó a que escriba sus pensamientos en un diario íntimo y que fuera conversado en sesión. Prontamente hubo efectos de apaciguamiento, la joven comenzó a estar más tranquila y, si bien la indicación no apuntó a “reducir” algo del delirio, se logró bajar la carga angustiosa del mismo y su productividad incesante.

En la época de las respuestas y el enjambre digital: una apuesta por la palabra

Otro joven de 23 años consulta “para completar su check-list de cosas para ser exitoso”. Entre ellas se encuentran, comer saludable, ir al gimnasio, analizar el mercado, salir con amigos, dedicar tiempo a la lectura, venir a terapia, entre otras… ¿Cómo introducir en ese sujeto una pregunta por su malestar? ¿Cómo hacer para poner el venir a terapia como un punto donde reelaborar su historia y conmover algo de estas ideas tan rígidas en búsqueda de la originalidad de su propio deseo?

Lecturas teórico-clínicas

En articulación con las viñetas, Ernesto Sinatra en el libro “El inconsciente frente al protocolo” (2026) propone que el objeto se encuentra “siempre al alcance de la mano del consumidor” (p.56) y refiere que los impulsores del mercado, aliados con las tecno-ciencias intentan maquillar la presencia mortífera y absoluta de ese objeto que se vuelve tóxico.

En la época posmoderna todo puede volverse “tóxico”. Según Sinatra (2026), “las listas de nuevos adictos designan ya no solo a partir de substancias sino desde los objetos del consumo, internet apps, multipantallas, apuestas deportivas, sexo, sexting, videojuegos, pornografia, deportes, compras (…)” (p. 57). Eric Laurent (2020) plantea que internet está transformando el modo en que las personas se vinculan con el mundo, otorgándole al cuerpo un nuevo órgano que permite un acceso inmediato al mercado globalizado y digitalizado. Así se observa en el caso de la joven de 15 años quien mantiene “un vínculo” cada vez más enloquecedor con su IA. Mientras que el analista, con sus intervenciones, orienta a acotar y establecer bordes para su producción delirante, la IA -al no poder hacer una lectura respecto del sujeto que lo convoca- produce y otorga sentido, así como también respuestas, que agudizan su cuadro.

Nos parece importante mencionar que todo esto ocurre mientras que las sociedades brindan su consentimiento a ser tomados por estos discursos. Se hace evidente hasta qué punto son las propias personas quienes de forma voluntaria e incluso entusiasta se entregan a esa demanda de autorregulación y autovigilancia cotidianas. En el caso del joven, se observa que, por voluntad propia, se somete a vivir una vida excesivamente controlada y regida a partir de las lógicas del mercado que empujan al rendimiento y la productividad continua: check-lists infinitas para ser exitoso.
En la entrevista a Jacques Lacan en la revista Panorama del año 1974 el mismo menciona:

“Es cierto, hay alrededor nuestro, cosas horripilantes y voraces, como la televisión, que fagocita regularmente a una gran parte de nosotros. Pero eso ocurre únicamente porque hay personas que se dejan fagocitar, que se inventan incluso un interés por lo que ven” (p. 7).

En esta misma línea, Miquel Bassols en Collares (2026) denomina a este fenómeno como “servidumbres voluntarias”, subrayando que, a diferencia de las servidumbres impuestas, estas tienen la particularidad de que el sujeto desconoce aquello de lo cual es siervo. La dominación ya no se experimenta como una imposición exterior, sino como una elección propia, confundiendo libertad con sometimiento. En el recorte clínico de la joven, se evidencia cómo, más allá de tener conciencia de lo que producía en ella la conversación continua con la IA, continúa realizando esta práctica constantemente, ya que creía que este “encuentro” era el único espacio donde ella podía poner en palabras su sentir. A partir de la escucha de un analista y con la introducción de la escritura se constituyó un nuevo saber hacer con su padecer.

Por su parte, Sinatra (2026) advierte que mientras el “fin del mundo” se instala como un horizonte capaz de justificar toda forma de hiper-control presente, se consolida un régimen que homogeneiza y reduce lo singular a datos (p.61). Esta lógica se puede observar, en el caso del joven de veintitrés años, quien consulta para completar su “check-list para ser exitoso”. Allí la demanda aparece comandada por la lógica del capitalismo y los ideales de rendimiento que ella impone, evidenciando una gran dificultad para evocar una pregunta singular sobre su padecimiento. El desafío clínico consistirá entonces en abrir un espacio donde el sujeto pueda historizar y subjetivar su malestar.

Reflexiones finales

Las derivas de la época contemporánea -atravesadas por la tiranía del rendimiento y el imperativo de la felicidad obligatoria- convergen en una promesa de autorregulación y dominio absoluto sobre uno mismo. Tal como señalan Illouz y Cabanas (2019), estas técnicas y dispositivos eluden deliberadamente cualquier referencia al inconsciente o a lo que escapa al control del propio individuo, operando bajo la premisa de que no hay contenido anímico que no pueda ser gestionado y manipulado a voluntad. Esta creencia no solo fomenta salidas puramente narcisistas y culpabilizantes, donde cada sujeto es considerado el único responsable de su propio sufrimiento y rendimiento, sino que también debilita los lazos colectivos y reduce el margen para la disconformidad y la alteridad.

En el mismo sentido, las nuevas tecnologías y los objetos de consumo masivo sumergen al sujeto en una lógica de inmediatez. Como advierte Christiane Alberti (2025), lejos de propiciar un verdadero reencuentro, el dispositivo deslocaliza al sujeto al dirigirlo hacia una exterioridad incesante. Así el joven encerrado con sus gadgets, con la ilusión de estar más conectado con otros a través de las redes sociales, resulta desposeído de su parcela de interioridad y de la posibilidad de un retorno reflexivo.

Frente a este panorama de estandarización, aplanamiento de la singularidad y enjambres digitales, como psicólogas que practican el psicoanálisis en el ámbito público, creemos que la apuesta a algo diferente es por la palabra, por la posibilidad de armar una propia singularidad a través del propio relato del paciente y la escucha de un analista. Sostenemos que a partir del dispositivo y la apuesta por el análisis, podría ser posible subvertir en parte la lógica del consumo, historizar el malestar y restituir una realidad otra que permita al sujeto advenir en su singularidad.


REFERENCIAS

  • Alberti, C. (2025). El psicoanálisis hacia la juventud. Cythere (v.7).
  • Bassols, M. (2026). Collares. Lacan Quotidien N°26 el 9 de febrero de 2026.
  • Benjamin, W. (1973). Experiencia y pobreza. En Discursos ininterrumpidos I. Taurus.
  • Han, B.-C. (2013). En el enjambre. Herder.
  • Illouz, E., & Cabanas, E. (2019). Happycracia. Cómo la ciencia y la industria de la felicidad controlan nuestras vidas. Paidós.
  • Lacan, J. (1974, 21 de noviembre). Freud per sempre: Coloquio con Jacques Lacan (E. Granzotto, Entrevistadora). Panorama, 159-165.
  • Laurent, É. (2020, 22 de mayo). “Gozar de Internet”. Conversación con Éric Laurent. Blog ELP; Escuela Lacaniana de Psicoanálisis del Campo Freudiano. https://elp.org.es/gozar-de-internet-conversacion-con-eric-laurent/
  • Sinatra, E. y compiladores (2026). El inconsciente frente al protocolo. Grama.

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