
Lic. Virginia Sosa
Lic. en Obstetricia. Obstétrica de planta del HMIRS. Coordinadora de la residencia en clínica obstétrica HMIRS.

Lic. Florencia Vida
Residente en Clínica Obstétrica HMIRS.

Lic. Nadia Chirinos
Residente en Clínica Obstétrica HMIRS.

Lic. Melisa Herrera
Residente en Clínica Obstétrica HMIRS.

Lic. Maria Celeste Decuzzi
Jefa de Residentes en Clínica Obstétrica HMIRS.
Palabras clave
Analgesia Obstétrica, Dolor de Parto, Manejo del Dolor, Parto Humanizado
Resumen
El presente trabajo tiene como propósito describir la experiencia del equipo de licenciadas en obstetricia del Hospital Materno Infantil Ramón Sardá en la implementación de métodos no farmacológicos para el alivio del dolor durante el trabajo de parto, promoviendo una atención integral, humanizada y centrada en las necesidades de cada persona gestante.
Esta experiencia se desarrolló en una maternidad pública de tercer nivel, donde se incorporan de manera cotidiana estrategias como esferodinamia, hidroterapia, aromaterapia, musicoterapia, masajes, aplicación de frío y calor local, uso del rebozo, libre movilidad, privacidad y acompañamiento continuo.
Se aplicaron de forma individualizada estas intervenciones durante las distintas etapas del trabajo de parto, respetando las preferencias, tiempos y decisiones de cada mujer, favoreciendo además la presencia de un acompañante a elección de la persona gestante.
Entre los principales resultados y aprendizajes observados se destacan una mejor percepción y afrontamiento del dolor, mayor sensación de control y bienestar materno, una evolución favorable del trabajo de parto y una experiencia más positiva del nacimiento. Asimismo, la implementación de estas estrategias fortaleció las competencias profesionales del equipo en comunicación, acompañamiento emocional y toma de decisiones compartidas.
Se concluye que los métodos no farmacológicos constituyen herramientas seguras, accesibles y costo-efectivas que trascienden el alivio del dolor, al favorecer el protagonismo de la persona gestante, fortalecer el vínculo con el equipo de salud y contribuir a un modelo de atención respetuoso, humanizado y centrado en la experiencia del nacimiento como un proceso fisiológico, único y significativo.
Introducción
El dolor durante el trabajo de parto constituye un fenómeno complejo que trasciende lo fisiológico, involucrando dimensiones emocionales, sociales y/o culturales. (Lowe, 2002).
Tradicionalmente, la analgesia farmacológica, principalmente la peridural, ha sido la intervención más difundida en el ámbito hospitalario. No obstante, no todas las mujeres acceden a este recurso, ya sea por elección personal, restricciones médicas o disponibilidad del servicio en un momento determinado. Esta situación plantea a los equipos de salud la necesidad de desarrollar estrategias alternativas que acompañen de manera integral a la persona gestante durante el proceso de parto.

En el Hospital Materno Infantil Ramón Sardá, institución de referencia en salud perinatal de la Ciudad de Buenos Aires, se ha promovido activamente la implementación de métodos no farmacológicos de alivio del dolor. Estas prácticas se caracterizan por su seguridad, accesibilidad y bajo costo, generando un impacto positivo tanto en la vivencia subjetiva de la paciente como en el desarrollo del parto (Sartori, 2011; Zhu, 2023).
La experiencia que se presenta se fundamenta en la convicción de que el parto debe abordarse no solo desde una perspectiva biomédica, sino también respetando la autonomía, el protagonismo y los tiempos de cada mujer, favoreciendo un tránsito más confortable y humanizado del trabajo de parto (Lowe, 2002).
Elegimos esta forma de evidenciar cómo el equipo de obstétricas integra herramientas como la esferodinamia, la hidroterapia, la aromaterapia, la musicoterapia, el uso de masajes, frío y calor, el rebozo, la libre movilidad, la privacidad y el acompañamiento continuo y como esto permite reflexionar sobre los aportes de la obstetricia en la construcción de un parto más humanizado y respetado.
Objetivos del manejo del dolor:
- Favorecer un tránsito más confortable y humanizado del trabajo de parto, respetando la autonomía, protagonismo y tiempos de cada mujer.
Los objetivos del trabajo:
- Implementar métodos no farmacológicos de alivio del dolor durante el trabajo de parto, garantizando seguridad, accesibilidad y efectividad.
- Fortalecer la integración de prácticas de cuidado integral dentro del equipo de salud y la atención hospitalaria.
- Evaluar el impacto de estas intervenciones en la experiencia de la paciente, en la progresión del trabajo de parto y en la satisfacción general con la atención recibida.
Desarrollo
La utilización de métodos no farmacológicos para el alivio del dolor en trabajo de parto se lleva adelante en el Hospital Materno Infantil Ramón Sardá, institución pública de tercer nivel, que atiende un elevado número de partos anuales y recibe a una población heterogénea en cuanto a edad, nivel socioeconómico y situación familiar. El territorio está marcado por la alta demanda de atención y por la necesidad de brindar respuestas eficaces, humanas y seguras a las mujeres que atraviesan el proceso de gestación, parto y puerperio.
Estas herramientas están dirigidas a las personas gestantes en trabajo de parto, en particular aquellas que transitan las etapas de dilatación y expulsivo. En todos los casos se favorece la presencia de un acompañante elegido por la mujer, lo que refuerza el sentido de apoyo, confianza y contención emocional.
Se considera que la Obstétrica es el profesional más idóneo para el acompañamiento en el trabajo de parto (World Health Organization, 2025), ya que es el más costo-efectivo para brindar cuidados durante el embarazo, trabajo de parto y el alumbramiento (Davis-Floyd, 2003). Estas intervenciones se llevan a cabo por obstétricas de nuestra maternidad, cuya formación y práctica cotidiana les permite incorporar diferentes técnicas que favorecen el bienestar materno y la progresión del trabajo de parto.
Diversos estudios han demostrado que las técnicas de relajación y acompañamiento durante el trabajo de parto pueden disminuir significativamente la percepción del dolor y contribuir a una evolución más favorable del proceso. En este sentido, Siagian et al., (2020) observaron que la implementación de hipnobirthing se asoció con una reducción del dolor y una menor duración del trabajo de parto en comparación con la atención convencional.
Estas estrategias incluyen:
- Esferodinamia: utilización de pelotas que facilitan el movimiento pélvico, mejoran la postura y favorecen el descenso fetal. Además la esfera brinda una presión no dolorosa que elimina la noción propioceptiva del dolor.
- Hidroterapia: aplicación de agua tibia, mediante duchas o baños que relajan la musculatura, reducen la tensión y alivian el dolor lumbar.
- Aromaterapia y musicoterapia: estimulación de los sentidos con aromas y sonidos que disminuyen la ansiedad y contribuyen a un ambiente más cálido y personal. – Masajes, frío y calor local: técnicas simples aplicadas en zona lumbar, sacra o abdominal que reducen el dolor y generan sensación de cuidado.
- Uso del rebozo: movimientos rítmicos que facilitan la relajación y el acomodo fetal. – Libre movilidad: permitir que la mujer adopte posiciones verticales, se mueva y explore lo que le resulta más cómodo.
- Acompañamiento continuo y privacidad: sostén emocional, respeto por la intimidad y comunicación constante que refuerza la seguridad y la confianza en el proceso.
La planificación de estas prácticas se realiza teniendo en cuenta la disponibilidad de recursos y espacios dentro de la maternidad. Se prioriza el uso de herramientas simples, de bajo costo y fácilmente adaptables a la dinámica hospitalaria. La ejecución implica no solo aplicar la técnica, sino también generar un vínculo empático, ofrecer información clara y respetar las decisiones de la mujer.
En la práctica diaria se observa que estas estrategias impactan directamente en la progresión del trabajo de parto (Siagian et al, 2020). Las pacientes que utilizan la esferodinamia o que mantienen una movilidad activa presentan una evolución favorable de la fase de dilatación y un descenso fetal más favorable.
La hidroterapia y los masajes reducen la percepción del dolor y la necesidad de intervenciones farmacológicas. La musicoterapia y la aromaterapia contribuyen a un ambiente de calma y concentración. De igual manera, la privacidad y el acompañamiento aumentan la sensación de seguridad, lo que se traduce en una vivencia más positiva del parto. Este enfoque integral no solo mejora la experiencia materna, sino que también repercute en el vínculo inicial con el recién nacido y en la satisfacción general con la atención recibida (World Health Organization, 2018).
Desde una perspectiva antropológica, el dolor del parto no se interpreta únicamente como un fenómeno fisiológico, sino como una experiencia profundamente enraizada en los sistemas simbólicos, culturales y sociales que configuran la manera en que las mujeres y personas gestantes entienden, viven y expresan este proceso. La antropología ha demostrado que la percepción del dolor es inseparable del contexto cultural, ya que cada sociedad otorga significados particulares al nacimiento, define roles de género, establece expectativas sobre la conducta materna y determina qué formas de expresión del dolor son aceptables o valoradas (Jordan, 1978).
En numerosas culturas, el parto es concebido como un rito de paso que marca la transición hacia la maternidad, y el dolor puede adquirir una función simbólica asociada al sacrificio, la fortaleza, la madurez o la identidad femenina. En otras, se promueve la expresión abierta del dolor y el apoyo colectivo, mientras que ciertos sistemas médicos institucionalizados tienden a patologizar o silenciar las manifestaciones dolorosas, privilegiando intervenciones tecnológicas y modelos biomédicos centrados en el control del cuerpo gestante. Estas variaciones culturales muestran que el dolor del parto no es una experiencia universal y homogénea, sino que está moldeada por narrativas culturales, estructuras de poder y prácticas históricas.
Así, la antropología del nacimiento subraya que comprender el dolor del parto requiere analizarlo más allá del cuerpo, incorporando las experiencias subjetivas, las relaciones sociales, las creencias compartidas y las dinámicas institucionales. Este enfoque permite cuestionar modelos hegemónicos y favorecer prácticas más humanizadas, respetuosas de las diversidades culturales y centradas en las necesidades reales de cada persona gestante (Jordan, 1978; Davis-Floyd, 2003).
El dolor durante el trabajo de parto y el parto es reconocido como un fenómeno complejo que abarca dimensiones fisiológicas, emocionales, sociales y culturales. Desde el punto de vista biológico, su origen se relaciona con la activación de nociceptores asociados a la dilatación cervical, la intensidad y frecuencia de las contracciones uterinas y la presión ejercida sobre estructuras nerviosas de la pelvis. Estos estímulos son modulados por mecanismos neuroendocrinos que intervienen en la percepción y respuesta al dolor.
No obstante, la interpretación subjetiva del dolor obstétrico está profundamente influida por factores psicológicos como el nivel de ansiedad, el miedo, las expectativas, la percepción de control y las experiencias previas. A su vez, el apoyo emocional continuo, la calidad de la comunicación con el equipo de salud y la presencia de una persona de confianza pueden reducir significativamente la percepción del dolor y mejorar la vivencia del parto.

En un plano sociocultural, las creencias y narrativas sobre el parto —incluyendo su significado dentro de una comunidad o familia— pueden intensificar o atenuar la
experiencia dolorosa. Por ello, el enfoque contemporáneo de la atención obstétrica reconoce al dolor del trabajo de parto como un proceso dinámico e individualizado que no debe ser abordado únicamente desde lo fisiológico. Diversas organizaciones internacionales sostienen la necesidad de aplicar un modelo biopsicosocial que respete la autonomía de la persona gestante, garantice apoyo continuo, facilite métodos de alivio tanto farmacológicos como no farmacológicos y promueva entornos de parto más humanizados (Lowe, 2002; World Health Organization, 2018).
Resultados y Conclusiones
La implementación de métodos no farmacológicos para el alivio del dolor en trabajo de parto permitió observar no solo beneficios clínicos y de percepción materna, sino también aprendizajes significativos para el equipo de obstétricas. Se identificaron determinantes que favorecen la recomendación del uso de estas prácticas, como la disponibilidad de recursos simples, la formación específica del personal y la motivación de la paciente; así como condicionantes que limitan su eficacia, incluyendo la alta demanda asistencial, la disponibilidad de espacios adecuados y la variabilidad en la experiencia previa de cada mujer con estas técnicas.
Desde la perspectiva del desempeño profesional, la experiencia fortaleció la capacidad del equipo para integrar intervenciones no farmacológicas, reforzando competencias en comunicación, acompañamiento emocional, planificación y toma de decisiones compartida con la paciente. Las prácticas realizadas contribuyeron a consolidar el rol de la obstétrica como garante de un cuidado integral, humanizado y seguro, capaz de adaptar estrategias según las necesidades individuales de cada mujer.
Para la comunidad, estas intervenciones ofrecieron una alternativa accesible y segura de manejo del dolor, respetuosa de la autonomía y preferencias de las pacientes, promoviendo una experiencia de parto positiva y fortaleciendo el vínculo materno-infantil. Para el sistema de salud, la aplicación de métodos no farmacológicos representa una estrategia costo-efectiva, que puede mejorar la satisfacción de las usuarias, reducir la dependencia de intervenciones farmacológicas y optimizar el uso de recursos hospitalarios.
En conclusión, los métodos no farmacológicos son herramientas para la atención integral durante el trabajo de parto, contribuyendo al bienestar de la paciente, al desarrollo profesional del equipo de salud y a la eficiencia y humanización del sistema de atención perinatal.
Su implementación en el Hospital Sardá reafirma el rol del equipo de licenciadas en obstetricia como garante de un cuidado integral, humanizado y respetuoso, capaz de transformar positivamente la experiencia de parto y contribuir al bienestar materno-infantil, a la satisfacción de la paciente y a la eficacia del equipo de salud.
BIBLIOGRAFÍA
- Davis-Floyd, R. (2003). Birth as an American rite of passage (2nd ed.). University of California Press.
- Jordan, B. (1978). Birth in four cultures: A cross-cultural investigation of childbirth in Yucatan, Holland, Sweden, and the United States. Eden Press.
- Lowe, N. K. (2002). The nature of labor pain. American Journal of Obstetrics and Gynecology, 186(5 Suppl.), S16–S24.
- Sartori, A. L. (2011). Estrategias no farmacológicas para aliviar el dolor durante el proceso del parto. Revista Latino-Americana de Enfermagem, 19(1), 19–26. https://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S1695-61412011000100019&script=sci_arttext
- Siagian, D. S., Meirani, A., Cahyati, N., Lestari, L., & Fania. (2020). The influence of hypnobirthing relaxation on labor pain and duration of labor. Indian Journal of Forensic Medicine & Toxicology. https://medicopublication.com/index.php/ijfmt/article/view/12896/11880
- World Health Organization. (2018). WHO recommendations: Intrapartum care for a positive childbirth experience. World Health Organization. https://www.who.int/publications/i/item/9789241550215
- World Health Organization. (2025, June 18). WHO calls for global expansion of midwifery models of care. https://www.who.int/news/item/18-06-2025-who-calls-for-global-expansion-of-midwifery-models-of-care
- Zhu, H. (2023). The intervention effect of full-responsibility midwifery in conjunction with guided labor accompaniment on maternal birth outcome. Advances in Obstetrics and Gynecology Research. https://ojs.bbwpublisher.com/index.php/AOGR
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